іGatos
para ellas y perros para ellos?
Cuenta la
leyenda que una vez el Señor dijo a los animales y a los hombres (que vivían
todos juntos) que había llegado la hora de separarse y que se abriría una
grieta en el suelo y que cada uno -hombres y animales- debían unirse cada cual
con su especie.
Comenzó a
formarse la grieta en el piso y cada animal saltó hacia donde estaban sus
pares. En el último momento cuando ya casi no se podía cruzar la grieta el perro decidió que su lugar era junto al
hombre y arriesgando su vida salto hacia el otro lado eligiendo vivir junto al
hombre para siempre y dejar de ser un animal salvaje y libre. De ahí es
que deducimos todos, nace la célebre premisa “el perro es el mejor amigo del
hombre”.
Los varones, desde que aprenden a caminar, apuntan a la errancia, a
abandonar el nido para explorar el mundo y usualmente les gusta ir bien
acompañados y naturalmente eligen el mejor de los amigos, un can. Al
contrario a las niñas se les enseña que deben ser “mujeres de su casa” con la
corrección y discreción como norma y si hay una sola mujercita en casa, se le
obsequia un minino para que le haga compañía. Ya veo alguna fémina sorprendida, entonces
cómo se explica que toda mujer solitaria o esquiva a los hombres, casi siempre
es retratada en el cine o la literatura en compañía de un felino.
Ejemplos los hay a montones y también de los varones y sus perrunos
amigos, con variantes en algunos casos, a recordar por ejemplo: en la
excelente “Desayuno en Tiffany´s; la frágil, pero glamorosa Audrey
Hepburn se olvidaba de comer pero no de alimentar a su gato. En otra
película no menos célebre, la
teniente Ripley (que no era muy amigable con los varones), prefería
salvar a un gato antes que a un compañero de las fauces del “Alien”. En el campo de la literatura,
la pequeña Ana Frank, cita frecuentemente a varios gatos en su
histórico diario.
Sería superfluo abundar en el caso de los varones y su identificación
abrumadora con los perros, me quedo simplemente con Chaplin y
su “Vida de perros”.
Pero también lean con atención en este ejemplo real: “Se dice que en
Estados Unidos, el partido republicano insta a sus candidatos
a incluir a sus perros en los retratos de familia, pero les instruyen
explícitamente de no hacerlo con sus gatos. Según los
asesores de imagen, la presencia de un gato transmite una imagen de
corrupción, codicia, avaricia y deshonestidad, sin embargo llegó el
demócrata Bill Clinton con Socks, el gato de su hija y todo cambió para la Casa Blanca respecto
a las mascotas presidenciales” (extraído de www.animalesmascotas.com).
Pareciera que es así, a ellas puede que le gusten los gatos pero con
seguridad, a ellos les gustan más los perros. Algunas mujeres con carácter
prefieren las fierecillas un poco masculinas y un ejemplo para este prototipo
es la extraordinaria actriz mexicana Kate del Castillo, la famosa Reina del Sur, quien recién se
convierte en imagen para la campaña a favor de los animales con la organización
internacional PETA (People
for the Ethical Treatment of Animals), creada para la defensa y protección de
los derechos de los animales. Con base en Estados Unidos y con millones de
miembros y partidarios. La raza de Lola, su perro, e imagen también de esta campaña,
es una Doberman Pincher miniatura, raza feroz y guardiana.
En fin, gatos para ellas y perros para ellos no será siempre una máxima
que se cumpla.
@petsandcaremari
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